No existe ningún nombre ruso de niño que empiece con la letra X, y este vacío tiene una explicación clara dentro de la tradición onomástica rusa. La mayoría de los nombres masculinos en Rusia provienen del calendario ortodoxo, de raíces eslavas antiguas o de nombres griegos y bizantinos adaptados con el paso de los siglos, y ninguna de estas fuentes produce sonidos iniciales que correspondan a la letra X en español o en inglés.

La razón principal es fonética y de transliteración. El alfabeto cirílico tiene una letra, Х, que se pronuncia como una “j” fuerte o una “k” aspirada, y al pasar al alfabeto latino esta letra se convierte casi siempre en “Kh” y no en “X”. Por eso nombres que en otros idiomas usan la X, como las variantes de origen griego, terminan escritos de otra forma en ruso. Además, la tradición rusa favorece con fuerza ciertos sonidos iniciales heredados del griego y del eslavo eclesiástico, como los que comienzan con “K”, “V” o “S”, lo que deja fuera casi por completo a las letras poco comunes como la X.

Aun así, existen nombres cercanos que muestran de dónde podría venir una X si la transliteración fuera distinta. El nombre “Ksenofont”, derivado del griego Xenofonte, es un ejemplo real y usado en Rusia, aunque su forma escrita comienza con “Ks” y no con “X”. Este caso ilustra que el sonido existe en la lengua rusa, pero las reglas de escritura y la costumbre histórica impiden que aparezca como una X inicial en los nombres masculinos.