No existe en español una lista de groserías que empiecen con la letra X, porque esta letra apenas participa en el vocabulario cotidiano del idioma. El español conserva la X principalmente en palabras de origen indígena, náhuatl o extranjero, como “xóchitl”, “xilófono” o nombres propios de lugares, y ese origen limita mucho el tipo de términos que se forman con ella. El insulto y la grosería nacen casi siempre de raíces populares, coloquiales o vulgares que se transmiten de generación en generación, y esas raíces rara vez producen palabras que inicien con X.

La ausencia de groserías con esta letra tiene una explicación histórica y fonética. La X llegó al español sobre todo por préstamos culturales y científicos, no por el habla de la calle, que es de donde surgen los insultos y las palabrotas. Además, el sonido que representa la X varía según la palabra (a veces suena como “j”, otras como “s” o como “ks”), lo que dificulta que se formen nuevas palabras coloquiales con ella. Por eso el español prefiere otras letras, como la C, la P o la M, para construir su repertorio de groserías.

Aun así, existen palabras cercanas que muestran cómo funciona esta letra en el idioma. Términos como “xenófobo” o “xenofobia” tienen una carga negativa y despectiva, aunque no se consideran groserías en el sentido estricto, sino insultos de tipo social o ideológico. Quien busca este tipo de lista probablemente quiere completar un abecedario temático o confirmar que, en este caso particular, la lengua española simplemente no ofrece suficiente material para llenarlo.