No existe ningún mar reconocido cuyo nombre empiece con la letra U. Esta ausencia llama la atención porque casi todas las demás letras del alfabeto cuentan con al menos un mar registrado en los mapas y atlas geográficos, desde el Mar Adriático hasta el Mar Amarillo. La letra U resulta poco común como inicial en la toponimia marina mundial, y eso explica por qué una búsqueda de este tipo no arroja resultados.
Los nombres de los mares provienen en su mayoría de referencias antiguas: regiones costeras, pueblos que habitaron sus orillas, colores, dioses de la mitología o accidentes geográficos cercanos. La mayoría de estas raíces, tanto en griego y latín como en árabe o lenguas europeas modernas, no generan palabras que comiencen con U con facilidad. Por eso la letra queda prácticamente vacía en este campo, a diferencia de lo que ocurre con el nombre de ríos, montañas o ciudades, donde sí aparecen más ejemplos que empiezan con esa letra.
Algunos cuerpos de agua se acercan a este criterio sin cumplirlo del todo. El Mar de Ural, por ejemplo, no es un nombre oficial y suele confundirse con el río Ural o con los montes Urales, que separan Europa de Asia. Del mismo modo, el lago Urmia, en Irán, se llama a veces “mar” de forma coloquial por su gran extensión y su alto contenido de sal, pero no tiene la categoría oficial de mar. Estos casos muestran que la letra U aparece en la geografía relacionada con el agua, aunque no en el nombre formal de ningún mar del planeta.